jueves, 24 de marzo de 2016

AMANECER EN MONTEVIDEO



La luna se aferra a su pequeño espacio en el inconmensurable Universo.


No desea irse, pues aquí en la Tierra, aun hoy, los poetas suelen hablar de ella.


Por el horizonte lejano el guiño de luz de su majestad, nos dice que está próximo.


El agua mansa, las milenarias rocas, todos los elementos se confabulan para dar la bienvenida al  nuevo día.


El gigante abre sus ojos y como si observara que todo esté en su lugar, se despereza y nos da los buenos días.


El trabajo llama y desde el puerto cercano, la nave silenciosa surca las nubes, raja las olas, como si nada le importara.


Como un dedo mágico, hendido en las frías aguas; las barcarolas que van y vienen y mientras tanto, la vida que discurre.


La costa adormecida, aletargada de las primeras horas; todo es silencio, todo es susurro, mientras el día se despereza, tratando de quitarse de encima a las nubes revoltosas.


La palmera vigilante se cerciora  que al iniciar el día, aun sigan allí, asidas a las amarras, las bamboleantes barcas pescadoras.



Costa afuera, monótono arrullo de las mansas olas, faja costera tantas veces envidiada, de esta Montevideo, mi ciudad amada.



Ante el espejo quieto, el astillero Rosendo parece que se peinara para estar bonito cuando la faena empiece y allá atrás, majestuoso, el edificio del puertito, marcando su presencia, aunque al rededor la ciudad florezca en edificios de aluminio, vidrio y cemento.




Supo ser morgue, boliche y hoy  museo; viejo castillo de la pronunciada curva, quien no sabe de vos, emblema del Buceo.



Las barcas que aguardan el  momento de su baño preferido, el de hundir la nariz en las marinas crestas, para lograr después de mucho esfuerzo, retornar sonrientes, con sus panzas llenas de adormecidos peces.



Barcas pescadoras, camino del sustento para el aguerrido y humilde pescador, quien a diario se encarama en ellas, para pelearle a la vida el plato de comida que solo las viejas artes harán factible, cuando de atrapar al escurridizo pez se trate, desestimando  tanto tempestades como  vientos  o soledades prolongadas



Montevideo, al Sur del Sur, vieja ciudad portuaria, amigable e integra; crisol de razas y costumbres que suele abrir sus puertas al viajero, arropándolo con la sonrisa más cálida y el abrazo más fraterno. 
Urbe de jóvenes estudiantes y esforzados obreros, de hermosas mujeres, buena comida y manos extendidas. Tu casa cuando gustes, mi ciudad, Montevideo.

viernes, 18 de marzo de 2016


EL ZOMBIE GRITA UN GOL 

¿Nos gusta el fútbol como el deporte que es,  o simplemente hacemos de los colores de una camiseta una razón de vida? Sería muy importante replantearnos como sociedad hasta que punto once muchachos corriendo detrás de una pelota, se transforman en  ídolos, semi dioses por los cuales nos enajenamos, perdemos conciencia,  llegando inclusive a matar a quienes lucen colores diferentes.
Quizás sea la hora de revisar nuestros valores como comunidad, de rever hasta que punto estamos comprometidos con el quehacer social, y hasta que punto son ellos. los zombies y nosotros los cuerdos, los sensatos, aunque compartamos tribuna.



TRASMUTACION

Al ir al estadio, al entonar los cánticos, al saltar sobre las gradas batiendo los trapos, nos vamos transformando, vamos mutando y lentamente, alcohol y drogas por medio, el ser humano va dando lugar a la bestia incontrolable y en un momento dado, ya nada importa; si el cuadro gana o pierde, no interesa, lo importante es cobrarse una víctima, para danzar luego sobre el cadáver inerme, cual fugaz trofeo.

ABSURDA VIOLENCIA

Matar por el solo hecho de hacerlo, dar muerte para hacer prevalecer  vaya uno a saber que cosa....El equipo allá;  los jugadores  en la concentración, con sus vivencias, con sus preocupaciones, con sus planificaciones y acá, en la penumbra de las calles casi desiertas del barrio, los enajenados golpeándose, disparándose, dándose muerte para decir de su absurda verdad, la cual es solo suya, ya que en verdad a nadie le importa lo que anida en esos pechos vacíos, ruinosos de los que están dispuestos a matar por un nombre, o por un color.




LA MUERTE ABSURDA

Anoche la muerte absurda, vacía,  cruel, innecesaria, se cobró la vida de un chico. ¿Su error, su delito? Portar la casaca del tradicional adversario. ¿Su yerro?....pasar cerca de los trogloditas que se hallaban de pintada en la ciudad.
Me pregunto una y mil veces, si debo o no debo seguir viendo fútbol, si debo o no debo volver a festejar, a sufrir, a gritar o llorar por ese equipo que sigo desde niño, cuando al ser parte del sentimiento por el cuadro, también me siento parte de ese esquema que lleva a la enajenación, a la insensibilidad, a la cruda realidad donde por un lado, se prepara una fiesta grandiosa por el nuevo estadio, EL CAMPEON DEL SIGLO, y por otro, en la oscuridad de una calle cualquiera, un jovencito, un chico casi niño, expira por ser de otro cuadro. ¡Malditos sean!...



miércoles, 16 de marzo de 2016

CAMINOS SECUNDARIOS



CAMINOS SECUNDARIOS   (aporte literario)



Durante toda la vida nos han enseñado a seguir las sendas principales, aquellas que seguramente, de ser seguidas correctamente, nos evitarán yerros, nos ayudarán a alcanzar rápidamente nuestro destino y nos ahorrarán problemas.
Siempre que uno pregunta por una dirección, quien ha de informarnos, nos indicará como llegar, tomando como referencia la calle principal, un boulevard, una ruta que figure en los planos o en el GPS o alguna señal que nos ahorre tiempo en la llegada, que evite que andemos de un sitio a otro sin poder dar con el destino buscado. Jamás nuestro guía nos dirá que tomemos un camino de tierra, polvoriento y en mal estado; un camino que aunque nos evite kilómetros, no esté bien iluminado o sea de dudosa seguridad para el viajero. Siempre se nos indicará, tal cual lo haríamos nosotros con alguien que nos consultara, que sigamos la vía más iluminada, más transitada, mejor señalizada, etc.
El ser humano ha sido educado desde la primera infancia, en los caminos de seguridad, en las sendas donde arriesgar no fuera la premisa, en las veredas donde la seguridad que ella ofrecía, llevara paz y armonía a los mayores.
Hace poco, mientras hacíamos el Triángulo de Piria con Mario y Gabriel,  nuestra enquistada idiosincrasia nos llevaba por las rutas pre establecidas, por donde las señales fluorescentes  nos indicaban desde donde girar hasta los kilómetros a recorrer, cubriéndonos con el manto de la aparente certeza, hasta que de pronto y casi al unísono, los tres optamos por ingresar a esos caminos secundarios, a esas sendas en apariencia grises que surgen a los lados y que por no tener carteles que digan de ellas, la gente piensa que no te lleva a ningún lado, y tanto es así, que si a la distancia logras ver a  alguien  caminando solo por ese camino,  con seguridad pensarás que no va a ninguna parte o que simplemente en el primer recodo, ya fuera del alcance de la vista, habrá de diluirse para siempre; así son los caminos secundarios, parecen, pero no son. El haberlos seguido durante el periplo al que me refiero, nos llevó a ver y descubrir elementos de relevancia para el cometido del Camino místico al cual hago referencia y que a los tres, y a cada uno desde su predisposición y necesidades espirituales, nos aportó elementos que de una manera o de otra, nos hicieron crecer como peregrinos de la vida primero, y del camino del Triángulo de Piria, después.
El ser humano está educado para seguir reglas, para transitar por los caminos culturalmente establecidos, y que por ser tales, deberían conducirlo necesariamente a algún sitio más o menos pre establecido, pues hasta allí llegó el abuelo y el papá y  es el camino de los hermanos, por ende, tendría que ser el suyo, y mucho le costará el desvío, el tomar por otra senda que no sea la delimitada desde su niñez.
Los caminos secundarios son aquellos a los que miramos de reojo cuando vamos por la ruta y mientras controlamos el tránsito  y la velocidad, nos dejamos llevar por el misterio que el conlleva; ¿A dónde irá a parar? ¿Cuál será su destino? ¿Dónde nacerá o dónde morirá ese camino insignificante que ha llamado mi atención?...
Estamos educados para un determinado período de estudios, para la realización de una carrera, para la conformación de una pareja y los hijos dentro de ella; estamos educados para una vida generada dentro de determinada estructura social, sin la cual, quedamos un poco por fuera de los planes que dicha comunidad ha diseñado desde la primera hora para nosotros.
Obviamente la dinámica social permite que tales concepciones varíen, se disloquen de vez en cuando, posibilitando nuevos caminos, nuevas veredas, construidas desde distintas ópticas. He ahí las revoluciones, las corrientes sociales y políticas, los nuevos vientos, como suele decirse; he ahí las modas, los procesos de aculturamiento que hacen que las costumbres de unos pueblos se muevan, transmigren a horcajadas de los emigrantes voluntarios o forzados, transformando la forma de ser y de vivir de algunos pueblos y provocando que caminos hasta ayer secundarios, se vuelvan hoy, grandes avenidas iluminadas y muy transitadas.
En definitiva, el detenerse de vez en cuando, dar marcha atrás o directamente desviarse en una esquina desconocida para encaminarnos por un sendero polvoriento y en penumbras, por un camino demasiado angosto, pedregoso o cruzado por alguna peligrosa cañada mal señalizada, si bien conlleva sus riesgos, pone a sacudir la adrenalina, nos quita de la somnolencia en la que la prolongada rutina nos ha sumido y nos hace sentir que estamos vivos; que aunque nos resguardemos en un ámbito de aparente seguridad, cuando la hora sea dada, el tren del destino estará en el andén respectivo, esperando por nosotros y al subir a él, lo importante debiera ser el saber íntimamente que a lo largo de nuestra existencia, hemos hecho lo correcto, que hemos jugado las cartas necesarias sin el temor de que nuestro oponente en el juego, pudiera superarnos.
Así es la vida, ante los caminos secundarios, el optar por transitarlos no debe sumirnos en la angustia que produce la incertidumbre, sino  por el contrario,  debe acompañarnos el sentimiento de que hemos sido libres para optar, para equivocarnos y sobre todo para discernir con la inteligencia y determinación del ser humano seguro de sí mismo; transformando en el esfuerzo, ese camino angosto y árido, insignificante para muchos, en la más amplia y segura avenida para mí.
Que la paz interior y la armonía te acompañen en el periplo al que tus pies, guiados por el corazón, te lleven, y no olvides que si hay caminos secundarios, es porque desde siempre, alguien se atrevió a transitar por ellos.


martes, 15 de marzo de 2016

TOPICOS DE LA VIDA PLASMADOS EN OBRAS




REGRESO DE LA PESCA (Oleo s/tela)
El trabajo silencioso de la gente más humilde, lleva tantas veces, un plato de comida a nuestras mesas, de allí mi sincero homenaje a esas mujeres pescadoras de los parajes más alejados.


ASTILLERO (Oleo s/tela)
Los enormes barcos, así como los más humildes poseen su génesis en estos míticos lugares, donde habilidosas manos, les dan forma, vida y esencia a las barcas que a diario vemos surcar las aguas de nuestro país, balcón al mar.



EL LABRADOR (Acuarelas)

Después de laborar, imprescindible es, como en la vida misma, detener la marcha, aquietar el espíritu y observar silenciosamente la obra.




EL QUE SALIO A BUSCAR (Óleo sobre tela)

No solo para trabajar vive el hombre, debe, así como alimenta el cuerpo, alimentar el espíritu, buscando en las fuerzas que el Universo pone a su disposición, los elementos que lo hagan mejor ser humano, más cercano de alguna manera, a las esencias más puras,  a esas que contribuyen al despertar de la conciencia.


LA BOHEMIA (óleo sobre tela)

Después de trabajar y hurgar en nuestro interior templo, es con gran acierto  que el hombre junto a sus amigos debe buscar distensión, diversión y paz.
La Bohemia, recoge ese momento sublime donde entre risas, chistes y ocurrencias, el hombre se permite ese instante diferente, inigualable de abrirse, de ser uno mismo con el en torno y con sus amigos.

lunes, 14 de marzo de 2016

LAS BUSQUEDAS DEL HOMBRE


EL MIEDO INTERIOR DE LOS PODEROSOS -  (óleo sobre tela) - Vaya uno a saber que elementos misteriosos convergen, se convocan y aglutinan en el interior profundo de aquellos que por sus actos pretenden avasallar, menoscabar y alienar a quienes, debiendo ser sus compañeros de ruta, ven como si de esclavos, seres inferiores, sirvientes sumisos y obsecuentes se tratara.
De allí su temor a lo que puedan perder porque en ellos, la luz es extraña y lo habitual es la oscuridad, la tenebrosa penumbra que ciega, entorpece los movimientos y sume en la ignorancia.

LA SUPERACIÓN EN BUSCA DE LA LUZ - (Tinta sobre cartón)
Somos piedra bruta, rústicos bloques insertos en la cantera de la vida y desde allí, el llamado de la vida para superar los escollos, para permitirnos, como hombres libres,  el sueño anhelado de trepar hasta lo más alto. devastando en el camino,  las ásperas aristas  que nos permitirán cuando el momento sea dado, ser parte esencial de la gran obra.


MONJE GUERRERO - (tinta sobre cartulina)
Fue la opción, la libre elección de transitar como peregrino, monje guerrero, el camino de los valientes; vida puesta al servicio del prójimo, del hermano, del caminante que por la espada solidaria se sabe seguro y por ende, abriga la esperanza de llegar a su destino.



 LAS BUSQUEDAS - No solo del arte vive el artista, cuando iniciado él, peregrino de la vida,  se lanza a la vereda en pos de las verdades que en ella laten, viven  y emergen, para mostrarse cuan puras son al caminante que habiendo abierto su espíritu, comienza a entender el encriptado mensaje, el legendario lenguaje de los pájaros.

domingo, 13 de marzo de 2016



Los monjes guerreros del Temple, antiguos custodias de las ruinas del templo del rey Salomón, primero,  y más tarde, asignados a la guarda y seguridad de los peregrinos del camino iniciático a Santiago de Compostela.
Los Templarios, al servicio  en primera instancia, de los principios de Jesús el Cristo y posteriormente, por razones políticas y económicas,  perseguidos y exterminados por la propia Iglesia.
La obra, un óleo sobre tela que versa sobre un solemne acto de iniciación y promesa de veneración a los principios éticos y morales de dicha Orden caballeresca.
Los monjes guerreros custodian a los neófitos ayudados por el vigilante perro de la voluntad y la lealtad.
Sobre la piedra el cáliz de la renovación y junto a éste, el libro de los misterios, el cual deberán abrir si desean conocer, asi como las armas y herramientas a través de las cuales se permitirán ser un día, hombres mejores, dignos de ser llamados Caballeros del Temple.
al fondo de la obra, la ciudad de Jerusalem, pero no la de polvo y piedra, sino la de la sublimación del espíritu, la verdadera Ciudad Santa.

La barca de los sueños, representación gráfica a lápiz y tinta del escrito presentado hace algunas horas referido a esa barca en la cual nos encarama el destino para decirnos que en ella, discurriremos las crestas alocadas de las olas inquietas de la vida.

El árbol junto al barranco, dibujo a lápiz  y tinta representativo del aporte literario colgado en el presente blog y que refiere a la debilidad que tarde o temprano surge, a pesar de la aparente fortaleza del imponente tronco, en la vida de aquellas personas que en virtud del destino que han debido discurrir, jamás podrán permitirse el sueño de ser ampulosa fronda, añejo árbol llamado a la trascendencia.

EL ÁRBOL JUNTO AL BARRANCO (aporte literario)



EL ARBOL JUNTO AL BARRANCO


Hago el esfuerzo para abordar temas que refieran a la felicidad de vivir, a las ganas de superarse a pesar de los inconvenientes, de los escollos que la vida pone para cada uno de nosotros en ese camino hacia la madurez y porque no, la trascendencia.
Algunos amigos, en conversaciones informales refieren a estos temas a veces compartidos en la web,  como profundos y muchas veces duros en exceso, lo que me lleva a reflexionar acerca de la naturaleza de lo que uno va generando y que de una u otra manera hace llegar a los lectores.
Revuelvo en el arcón del alma para dejar salir emociones más amigables, más coloridas y suaves, pero la vida… Siempre la vida, me toma de la mano y me lleva por otros caminos marcando mi perfil en la escritura, delineando frases y conceptos más acordes a las vivencias de esta hora socio cultural en que vivo, haciéndome dejar para otro día los momentos más  agradables.
Hoy a la mañana, muy temprano,  mientras circulaba en el auto  y el sol muy rojo hacía por despegarse de los edificios y las copas recortadas en el horizonte, llamó mi atención la cantidad de hombres, muchos de ellos muy jóvenes, acurrucados contra las paredes, contra muros mil veces empapelados, orinados o grafiteados, enroscados en mantas grises, mugrientas y seguramente, por las condiciones de higiene, muy mal olientes. Grises orugas ciudadanas de las que emergerán mariposas ya viejas y arruinadas. Más allá un enorme basural donde en forma descarnada la ciudad vulnerable muestra al acostumbrado transeúnte las venas abiertas de nuestras pobres limitaciones, donde el desperdicio, el residuo, el nailon, el envase plástico, los animales en descomposición y otra variedad de elementos,  nos dicen a voces de nuestro alto grado de evolución que como especie hace parte importante del actual paisaje de algunos tramos de la urbe.
Bajé la velocidad del automóvil, observándolo todo, absorbiendo en la lentitud de la marcha cada detalle; me puse a jugar con la imaginación hasta lograr transformar los voluminosos y extensos basurales blanqueados por el reflejo de la fuerte luz solar, en amplios espacios cubiertos por la nieve. ¡Última hora,  el cambio climático llegó a nuestro país; nevó en Montevideo!...Pensé en los titulares de los periódicos, aunque sabía que ante mí y a los lados y detrás, todo era basura, deshechos de una sociedad pujante que en su crecimiento, en su proceso evolutivo, necesariamente va dejando vestigios de ese esfuerzo por encaramarse en la cúspide de la cadena animal, a cualquier precio…
La realidad me tomó por los tobillos dándome contra el piso y trayéndome al terreno por donde rodaba despacio mi auto gris, ya que detrás de un enorme montículo empecé a visualizar una cabeza, dos, tres…Todos encorvados, nadando entre la inmundicia, arrastrando sendas bolsas de nailon negro, hurgando, revolviendo, clasificando, desayunando, compartiendo.
Detuve la marcha unos instantes para visualizarlos mejor, eran muy jóvenes, casi niños, eran como peregrinos confundidos, deambulando por los pliegues del culo mugriento de una sociedad hostil, que segrega, mutila y se vuelve insensible cuando los gusanos de la alienación han comido arteramente las terminales nerviosas que la ponían en alerta y le permitían por lo menos un ademán de defensa, de lucha, de rebeldía.
Nos hemos ido acostumbrando a convivir con las miserias humanas, tanto las de los basurales  como las de las grandes torres, tanto la de los carritos abarrotados, tirados por agotados y maltratados jamelgos como  las del auto plateado, de vidrios polarizados que pasa raudo a nuestro lado ostentando su exclusiva marca.
Mientras circulaba por una calle angosta atestada de madres y hermanas o tías llevando chicos a la escuela, volví a detenerme, esta vez por  precaución, ya que la algarabía de la multitudinaria marcha de túnicas blancas, y otras no tanto, los hacía despreocuparse del tránsito vehicular. Observé en los rostros de aquellos adultos anónimos, los deseos, la fuerza en creer en la promesa que llevaban de la mano, en que sus pequeños no fueran como ellos, que recibieran educación, que pasaran de año, que no cayeran en las garras ensangrentadas de la droga inmunda que les roba el alma. Eso vi o al menos creí ver; no quiero ver en mi mente que los lleven a la escuela más que para quitárselos de arriba, para que no molesten. Eso sería muy ruin.
Retomé la marcha inmerso en el paisaje de ranchos de chapas,  perros flacos y nubes gordas, hasta ver a uno de los  lados, recostado sobre un montículo de desperdicios, un joven encapuchado,  muy delgado, concentrado en la oquedad de sus esperanzas derruidas, haciendo por encender la tuca por donde subrepticiamente en forma de humo se va colando la muerte; a su lado una joven de no más de diecisiete años con su cabeza recostada sobre los muslos del muchacho; su mirada lejos, perdida, tan vacía como la de su acompañante. Sus manos pequeñas, en forma automática, muy despacio formaban círculos imaginarios en el abultado y brilloso vientre donde bulle y hace por estallar en vida una simiente que soñará seguramente cuando una mañana le toque marchar a la escuela, en transformarse algún día en frondoso árbol,  aunque por las circunstancias, sociedad tirana, nacido al borde de un barranco, no le será permitido acariciar la esperanza de ser el árbol más grande o más fuerte del bosque ya que al ir desmoronándose el terreno, irremediablemente irá dejando al descubierto sus enjutas raíces, condenándolo en cualquier momento al abismo.
Retomo la marcha reordenando los pensamientos, sabiendo que la basura es basura y los jóvenes en el basural, árboles depredados  cruelmente desde sus raíces. Miro por el retrovisor el mundo de gente diferente pero igual, de un pedazo de una sociedad resquebrajada donde se afanan las ONGs, los comunales, las mesas de convivencia, los grupos de vecinos, las intendencias, las policlínicas, las escuelas y liceos y todo aquel colectivo que de una u otra manera entienda que es allí el terreno donde debe desarrollar su tarea para romper la utopía, para dejar aflorar un sueño posible pero muy difícil, de integración, de identidad, de contención, aunque  lamentablemente cada día con más claridad aparece ante nosotros el sólido muro de aquello que ha mutado, de aquello que ha venido para quedarse aunque nos duela, haciéndonos notar cuan al borde del barranco se aferran los viejos troncos, mientras incontenibles ven surgir al aire libre, manojos desprolijos y ya débiles de raíces inútiles, que ya nada  alimentan, ni sostienen. 

                        

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viernes, 11 de marzo de 2016

EL NAVIO DE LA EXISTENCIA aporte literario

JOSE L. RONDAN EL NAVIO DE LA EXISTENCIA ¿Cuándo cobra sentido la vida? ¿A que edad tomamos real conciencia de lo finita que es? Cuando era niño la vida me pasaba por los lados como los postes en la ruta cuando vamos en automóvil. Jamás tuve necesidad de detenerme a pensar en esos momentos de tensión, donde algo o alguien me llevara a enfrentarme con algún momento difícil de mi existencia, donde algún elemento extraño me hiciera sentir que yo, en mi niñez era muy frágil, pues allí estaban mis mayores, viejos capitanes, resolviéndolo todo, proveyéndome de las necesarias e indispensables cuotas de la felicidad que un niño debe tener para desarrollarse sano. Mientras escribo estas líneas fluyen a la memoria aquellas tardes interminables de verano, jugando despreocupadamente debajo del enorme parral a la vista atenta de mi madre, señora de los tiempos, poderosa, inamovible; si ella estaba nada podría ocurrirme, como dije, la vida fluía por mi lado, me refrescaba, me acunaba con la brisa suave de aquellas horas eternas, apacibles, bajo la tutela vigilante de Martina. Pero la vida es eso, navegar por el inconmensurable mar de la existencia, tocando de vez en vez algunos puertos, intercambiando información con otras tripulaciones, visitando burdeles, emborrachándose con su esencia, adquiriendo la experiencia del navegante; sufriendo los inevitables avatares de las tormentas tantas veces imprevistas, reparando después el navío mal trecho tras los furiosos embates, quedando tantas veces al garete, pero saliendo adelante; disfrutando en otras oportunidades las más hermosas puestas de sol junto a nuestros compañeros de ruta, y sobre todo permitiéndonos el sueño de alcanzar aquel horizonte esquivo al que jamás podremos abordar porque así como nuestra misión es navegar, la suya es alejarse. La vida pasa, nos empuja ante nuestro esfuerzo vano por quedarnos en aquel puerto bueno; la vida no sabe de concesiones, diluye cualquier intento por permanecer amarrados, al tiempo que nos susurra en el oído que el morral de una nueva estación está armado, que los vientos soplan, que la hora de elevar anclas es la propicia, que debemos dejar libres las amarras, pues otros buques esperan. Marchamos obligados, mirando muchas veces hacia atrás casi con envidia a los que llegan para ocupar la banca que dejamos vacía, aunque al tiempo llegamos a agradecer el envión que nos coloca nuevamente en la ruta, pues si aún permaneciéramos niños, seríamos, con la experiencia que hoy cargamos a cuestas, unos niños viejos y si hubiéramos podido quedarnos en la que seguramente consideramos la mejor edad, no habríamos llorado como con certeza lo hicimos, la partida de nuestros padres, o del mejor amigo, o hasta de nuestra querida mascota, pues con esa edad y el trajín que llevamos, ya entenderíamos de otra forma las idas y venidas de la vida. Esta transcurre vital, fluye y se diluye como las mareas con la luna, hasta encontrarnos un día que somos los capitanes del navío, que otros son los que discurren sus días en paz, tranquilamente, corriendo por cubierta, porque hoy, somos nosotros los mayores, los poderosos, los atentos vigilantes, llevando con nosotros voluntades, decisiones y temores. Pero llega el tiempo en que la brisa salobre nos cala los huesos, la tarde apenas caída ya no es tan disfrutable y nos pide el cuerpo un poco de abrigo cuando el sol se pone. Es seguramente en estos instantes en que debiendo relajarnos un poco, dejamos a otros marcar el rumbo, siendo allí en que revisando la bitácora descubriremos cuan efectivos fuimos en el arte de la existencia, cuántos amigos hicimos, qué hemos construido, qué haríamos igual o diferente si pudiéramos volver atrás, si amarrarnos otra vez en aquel viejo muelle cuyo emplazamiento ya no recuerdo o ni siquiera pensar en tocarlo; qué nos queda por hacer y cuánto por crecer antes de quedarnos sobre los húmedos tablones del último puerto en que debamos entrar. Pasando revista a la vida sabremos si al levar anclas el barco que hoy comanda otro, nos quedaremos en un rincón cual viejo costal, llorando de pena por haber tenido que desembarcar, cerrando los ojos para no verlo partir, o como hombres plenos, viejo lobo que sabe enfrentar su destino, nos mantendremos de pie, con la frente en alto, deseándole fortuna al navío que zarpa. Será tal vez en ese instante, en que habremos de encontrarnos con nosotros mismos, experientes marinos de la vida, y sólo de nosotros dependerá de acuerdo a lo realizado o no, que sea ese el mejor o el peor de los momentos. Por lo expresado en estas líneas y sabiéndonos aun hoy con fuerzas, antes de marcharnos a descansar llamemos a nuestros amigos, preguntémosles como están, si podemos serles útil en algo. Pongámonos en contacto con ellos, invitémosles a subir a bordo y compartamos con ellos una canción y una copa o diez, qué más da. Convoquemos al puente de mando a nuestros marinos más allegados, esos que nos son fieles, incondicionales y hagámosles saber cuánto les amamos, cuánto bien nos han hecho en esta fantástica travesía que se llama vivir y cuánto les echaremos de menos cuando debamos desembarcar. Brindemos a su salud y a la nuestra. Hagamos del compartir corrientes y mareas un ritual sagrado, pues quien nos diga que cuando pretendamos hacerlo nos avisen que aquel amigo entrañable, aquel viejo marinero con quien tantas veces nos cruzamos, ya ha desembarcado y su barco tienen hoy otro capitán, o lo que es peor aún, que una negra noche por no encontrar motivos para los sueños se fue a pique. Por los amigos que he visitado recientemente y por los que visitaré; por los amigos a los que les he dicho mil veces cuanto los quiero y por los que pronto buscaré para fundirme en un abrazo con ellos. SALUD y al horizonte escurridizo le digo, que ya le daremos alcance algún día, porque mientras haya un sueño que perseguir, habrá vida. ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

curriculo abreviado de José Luis Rondán

CURRICULO ABREVIADO DE L. RONDAN

JOSE LUIS RONDAN GODOY
PINTOR URUGUAYO NACIDO EN LA CIUDAD DE MONTEVIDEO – URUGUAY, EL 15 DE JUNIO DE 1957
 ESTUDIÓ DURANTE EL AÑO 1971 EN EL TALLER DEL MAESTRO E. GARINO, DONDE TOMO CLASES DE DIBUJO, PINTURA A LA ACUARELAS,  GOUACHE, OLEOS, TINTAS Y CARICATURAS.
CURSA LA ESCUELA DE ARTE P. FIGARI Y DE BELLAS ARTES SAN FCO. DE ASIS.
1975- LLEVA A CABO, CON 17 AÑOS,  SU PRIMERA EXPOSICION, REALIZÁNDOLA EN LA CIUDAD DE TRINIDAD, DEPARTAMENTO DE FLORES.
HASTA LA FECHA HA REALIZADO MAS DE 100 MUESTRAS, UNAS INDIVIDUALES, OTRAS COLECTIVAS; ALGUNAS EN URUGUAY, OTRAS FUERA DEL TERRITORIO DEL PAIS.
1981- FUNDA SU TALLER DE ARTE LA GUARIDA.
1993- INICIA EL PROYECTO *ARTE PARA LA PAZ*, DE INTERACCION SOCIAL CON NIÑOS Y ADOLESCENTES DE DIVERSOS CENTROS EDUCATIVOS.
REALIZA UN CURSO DE HISTORIA DEL ARTE EN BARCELONA.
MIENTRAS LLEVA ADELANTE EL CAMINO INICIATICO A SANTIAGO DE COMPOSTELA, EN EL NORTE FRANCO-ESPAÑOL (1000 KMS. A PIE), LO VA PINTANDO EN TODA SU EXTENSION, LOGRANDO CREAR MAS DE 75 ACUARELAS Y TINTAS A MANO ALZADA LAS QUE SON EXPUESTAS EN FORMA ITINERANTE.
COMO ILUSTRADOR Y CARICATURISTA PARTICIPA DE INCONTABLES PUBLICACIONES TALES COMO EL POTRO ORIENTAL, BERTOLDO Y EULALIO,  SERIE DE LIBROS INFANTILES CAMINITOS, COLECCIÓN DE LIBROS DE ANALISIS FILOSOFICOS (CIEM), EL ARIEL DE JOSE E. RODO EN LA EDICION CENTENARIO DE LA 1RA. EDICION; VELAY APARICIO, SARAVIA INMORTAL, DONDE ADEMAS PARTICIPA EN CALIDAD DE ESCRITOR CON SU RELATO, EL JOVEN LANCERO.
COLABORA  CON LOS SEMANARIOS LA DEMOCRACIA Y OPINAR EN LA ULTIMA EPOCA DEL GOBIERNO DE FACTO.
DIBUJA PARA EL SEMANARIO CULTURAL DEL DIARIO EL PAIS.
COMO PINTOR MURALISTA HA DEJADO OBRAS EN DIFERENTES MUROS TALES COMO EL AREA DE PEDIATRIA DEL HOSPITAL POLICIAL (MAS DE 30 PAREDES), HOSPITAL DE NIÑOS PEREIRA ROSSELL, HOSPITAL DE ANCIANOS PIÑEIRO DEL CAMPO, ESCUELA GARIBALDI, MINISTERIO DE GANADERIA, AGRICULTURA Y PESCA, APARTE DE INCONTABLES FINCAS PARTICULARES.
DESDE HACE MAS DE QUINCE AÑOS REALIZA DIVERSAS CONFERENCIAS DE CARÁCTER MISTICO- FILOSOFICO LAS QUE ACOMPAÑA CON EXPOSICIONES DE OBRAS QUE TRATAN SOBRE LA TEMATICA EN CUESTION, COMO SER EL TAROT Y LA CONSTRUCCION DE MANDALAS, LOS CATAROS, EL MUNDO DE LAS BRUJAS - HISTORIAS Y LEYENDAS, LA CULTURA CELTA, EL DRUIDISMO Y SUS RITUALES, ETC.



RECONOCIMIENTOS ARTISTICOS :
1er.PREMIO ACUARELAS. SALON EUSKALERRIA
MENCION ESPECIAL SALON DEL MUNDIALITO DE FUTBOL
1er. PREMIO A.  R. U. – STAND POLICIA VIEJA
1er. PREMIO A. R. U. – STAND POLICIA MODERNA
MENCION EN 1ra. BIENAL DE ARTE – C. A. PEÑAROL
PREMIO ADQUISICION EN SALON DE ARTE *DONARTE* . M.S.P.
1er. PREMIO EN EL PRIMER SALON DE ARTE MISTICO
PREMIO MIGUEL ANGEL MANSI – G.U.Y A. A. N.
RECONOCIMIENTO – PADRINO SOLIDARIO HOGAR P. DEL CAMPO
RECONOCIMIENTO- APORTES ARTISTICOS- HOSP. POLICIAL
RECONOCIMIENTO. APORTES ARTISTICOS- HOSP. P. ROSSELL
RECONOCIMIENTO- APORTES ARTISTICOS- C.P.U.
RECONOCIMIENTO- APORTES ARTISTICOS- C.P.C.
RECONOCIMIENTO- ARTISTA PARVENSE – P.D.M.Q.
RECONOCIMIENTO DIONISIO DIAZ- DEPARTAMENTO DE 33
RECONOCIMIENTO - BIBILOTECA PEDAGOGICA CENTRAL
MERITO ORIENTAL 2011- ASOC. CULTURAL ORIENTAL
SEGUNDO PREMIO CERTAMEN FOTOGRAFICO – Talleres del Sur.

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A NIVEL LITERARIO HA RECIBIDO TAMBIEN UNA IMPORTANTE CANTIDAD DE RECONOCIMIENTOS,  SOBRE TODO EN EL AREA DE LA NARRATIVA, DESEMPEÑÁNDOSE ACTUALMENTE COMO COORDINADOR DE PUBLICACIONES, COLUMNISTA Y DIBUJANTE, DEL PERIODICO DIGITAL ESPAÑOL, IBEROAMERICANO DE NOTICIAS DONDE ESCRIBE SEMANALMENTE ACERCA DE TEMAS DE ACTUALIDAD, FILOSOFICOS O MISTICOS.
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Mensaje de jose luis rondan para los visitantes del blog




MENSAJE DE JOSE L.RONDAN PARA LOS VISITANTES DEL BLOG

En no pocas oportunidades denostamos a las redes informáticas por entender que nos separan, que nos aíslan, que nos hacen  individualistas y por ende muchas veces solitarios, pero si sabemos cuál es nuestro camino, si conocemos la vereda a transitar, las redes bien pueden ser nuestras aliadas, porque ya lo dijo Céneca, ningún viento está en contra, cuando el individuo sabe a dónde lo dirigen sus pasos, y es por ello que al visitar este blog, se encontrarán con un mundo diferente, mi mundo como artista plástico, como escritor y filósofo y a partir de allí podrán recorrer a través de los más diversos estilos y las más disímiles técnicas de la pintura y el dibujo, así como de una gran variedad de reflexiones escritas, un camino que los llevará a una única y maravillosa idea, la de vivir, la de hacer de la vida un canto a la alegría, a pesar de todo, siempre un canto a la alegría, cargada de proyectos, de esperanzas al abrigo de las ilusiones y de la idea de que hoy es  un  gran  día, pero que mañana, con seguridad habrá de ser aún mejor.

Gracias por visitarme y desde ya estoy a vuestras muy gratas órdenes.