Los monjes guerreros del Temple, antiguos custodias de las ruinas del templo del rey Salomón, primero, y más tarde, asignados a la guarda y seguridad de los peregrinos del camino iniciático a Santiago de Compostela.
Los Templarios, al servicio en primera instancia, de los principios de Jesús el Cristo y posteriormente, por razones políticas y económicas, perseguidos y exterminados por la propia Iglesia.
La obra, un óleo sobre tela que versa sobre un solemne acto de iniciación y promesa de veneración a los principios éticos y morales de dicha Orden caballeresca.
Los monjes guerreros custodian a los neófitos ayudados por el vigilante perro de la voluntad y la lealtad.
Sobre la piedra el cáliz de la renovación y junto a éste, el libro de los misterios, el cual deberán abrir si desean conocer, asi como las armas y herramientas a través de las cuales se permitirán ser un día, hombres mejores, dignos de ser llamados Caballeros del Temple.
al fondo de la obra, la ciudad de Jerusalem, pero no la de polvo y piedra, sino la de la sublimación del espíritu, la verdadera Ciudad Santa.
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